
Entrevista realizada por J. M. Salvatierra, crítico literario
J.M.S.: Úrsula, tu novela Clamworld se ha convertido en una obra de referencia dentro de la literatura distópica lésbica contemporánea. ¿Esperabas este impacto? (+ La importancia de contar con escritoras lesbianas de ciencia ficción)
Úrsula J. Gilgati: Para nada. Clamworld nació como una necesidad íntima, como un espacio donde imaginar una realidad alternativa. Nunca pensé que llegaría tan lejos ni que tantas lectoras se verían reflejadas. Pero supongo que cuando escribes desde un deseo genuino, eso se transmite.
J.M.S.: La premisa es potente: un mundo sin hombres. ¿Por qué decidiste construir ese universo?
Úrsula J. Gilgati: Porque me interesaba explorar cómo sería una sociedad nacida y sostenida únicamente por mujeres. Clamworld no es un castigo para los hombres, sino una posibilidad de libertad para las mujeres. Una utopía incómoda que invita a pensar. En ese sentido, es una novela distópica feminista, pero también profundamente emocional.
J.M.S.: El éxito de Clamworld ha trascendido el circuito literario LGTBIQ+. ¿Qué crees que conecta con un público más amplio?
Úrsula J. Gilgati: Creo que la sinceridad. Las protagonistas viven sus deseos, sus heridas, sus contradicciones sin necesidad de justificarse. Y eso resuena. Además, la historia plantea preguntas que muchas personas se hacen: ¿cómo sería vivir sin la mirada patriarcal?, ¿cómo nos relacionaríamos si no existiera el mandato masculino?
J.M.S.: ¿Consideras que la novela está ayudando a visibilizar la literatura lésbica?
Úrsula J. Gilgati: Me gusta pensar que sí. Aunque aún falta mucho, cada vez hay más voces lésbicas que escriben ciencia ficción, distopía, erotismo… Y lo más importante: sin tener que justificar ni edulcorar su mirada. Clamworld se suma a esa corriente. Y si ha servido para abrir conversaciones, cuestionar mandatos o inspirar a otras a escribir, ya ha valido la pena.
J.M.S.: ¿Cómo definirías tu estilo literario?
Úrsula J. Gilgati: Directo y descriptivo, a veces provocador. Me gusta nombrar lo que ha sido silenciado. En Clamworld hay sexo, hay política, hay ternura, hay rabia. Pero sobre todo hay libertad.
J.M.S.: Algunas lectoras te comparan con Safo, si viviera en la Barcelona actual… ¿Qué opinas?
Úrsula J. Gilgati: (Ríe) Es un elogio precioso. Quizás Clamworld podría haberlo escrito Safo si hubiera tenido Wi-Fi y rabia queer acumulada durante siglos.
J.M.S.: ¿Habrá segunda parte?
Úrsula J. Gilgati: No lo descarto. Las clamers siguen hablando en mi cabeza. Y creo que aún tienen mucho que decir.
Deja un comentario