Úrsula J.Gilgati

Un refugio para las letras LGTBIQ+

Chicas, siento cortaros el rollo, pero… hay algo que tenemos que hablar: las ETS también existen entre lesbianas. Ya, ya lo sé. Es incómodo, poco glamuroso y bastante menos divertido que hablar de citas, flirteos o primeros besos. Pero, si vamos a ser sinceras —y adultas—, más vale dejar los mitos a un lado y hablar de lo que nadie parece querer tocar: la salud sexual entre mujeres que tienen sexo con mujeres (MSM), o, dicho sin tecnicismos, entre nosotras.

Porque sí, en pleno 2025 aún hay quien cree que dos mujeres no pueden contagiarse nada “porque no hay penetración con pene”. Error, amigas. No solo es falso, sino que esa falsa sensación de seguridad ha hecho que los estudios sobre ETS en lesbianas estén subestimados o directamente ignorados por la medicina tradicional durante décadas. (+ Son cosas de la tribu)

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, las mujeres que tienen sexo exclusivamente con otras mujeres también pueden contraer infecciones como el virus del papiloma humano (VPH), herpes genital, clamidia, tricomoniasis o incluso sífilis. En un estudio publicado por el Journal of Infectious Diseases (2023), el VPH apareció en el 29 % de las mujeres lesbianas analizadas, pese a que la mayoría nunca había tenido contacto sexual con hombres. El dato desmonta, por completo, el mito del “sexo lésbico seguro por naturaleza”.

Y es que la transmisión no necesita un pene de por medio. Basta el contacto piel con piel, el intercambio de fluidos (sí, incluso durante el sexo oral o el uso compartido de juguetes sexuales) o pequeñas lesiones en la mucosa vaginal. Es biología, no magia.

Aun así, el problema real no es solo el contagio, sino la invisibilidad médica. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2022 señala que más del 70 % de las lesbianas no mencionan su orientación sexual en las revisiones ginecológicas, por miedo a prejuicios o por considerar que “no es relevante”. Resultado: muchas dejan de hacerse citologías, revisiones del VPH o pruebas de ITS porque “eso es para heteros”. Craso error.

Y aquí llega la parte realmente irritante: la falta de educación sexual inclusiva. ¿Recordáis las clases de biología del instituto? Probablemente nadie mencionó una barrera bucal, ni explicó cómo limpiar un juguete erótico, ni habló de preservativos femeninos. Todo giraba en torno al pene, al semen y al embarazo. Nada de eso aplicaba del todo, así que muchas crecimos pensando que el sexo entre mujeres era prácticamente “higiénico”.

Spoiler: no lo es.

Así que sí, chicas, toca hablar de láminas de látex, guantes y limpieza adecuada de juguetes. Toca asumir que el erotismo y la prevención pueden coexistir sin que la pasión se enfríe. Toca visitar al ginecólogo aunque no haya hombres en la ecuación. Y toca exigir que la medicina deje de tratarnos como una nota al pie de página.

Por suerte, las cosas están cambiando. Cada vez hay más profesionales sanitarios con perspectiva de género y orientación sexual diversa, más campañas de visibilidad y más recursos en línea sobre salud sexual lésbica. Pero aún queda camino. Según un estudio del British Medical Journal (2024), el 46 % de las lesbianas encuestadas nunca había recibido información específica sobre salud sexual femenina-femenina.

¿Y sabéis qué es lo más paradójico de todo esto? Que el deseo entre mujeres sigue siendo el más invisibilizado y, al mismo tiempo, el menos protegido. Se asume que si no hay “riesgo de embarazo”, no hay riesgo de nada. Y así seguimos, confiando en la suerte o en los mitos.

Así que, sin ánimo de aguar ninguna fiesta, lo diré claro:
el sexo entre mujeres puede ser maravilloso, intenso, divertido y seguro… pero solo si lo cuidamos como merece.

Chicas, ya podéis seguir con lo vuestro.
Pero ahora, al menos, con un poco más de información y una lámina de látex en el cajón de la mesilla.

Posted in

Deja un comentario

Descubre más desde Úrsula J.Gilgati

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo