Buy Me A Coffee

Úrsula J.Gilgati

Escritora de novela erótica LGTBIQ+

CLAMWORLD

Comprar

EL DIARIO DE ÚRSULA

Comprar

CANDICE

Comprar
  • La representación LGTBIQ+ en los medios de comunicación sigue siendo limitada y sesgada. Según GLAAD (2023), solo el 10,6 % de los personajes en series eran LGTBIQ+, frente a un 89,4 % heterosexuales. En España, las mujeres lesbianas apenas representan el 3,8 % de los personajes femeninos en televisión. Y cuando aparecen, suelen estar estereotipadas, sexualizadas o condenadas a tramas marginales o trágicas. (+ Siglos de control sobre las mujeres que amaban a las mujeres)

    Esta invisibilidad mediática refuerza la norma heterosexual y borra la diversidad real de afectos, cuerpos y modos de vida. Frente a ello, obras como Clamworld o Candice apuestan por narrativas protagonizadas por mujeres que aman a mujeres, sin pedir permiso ni disculpas. En estos universos literarios, la disidencia no es un añadido forzado, sino el centro de la historia.

    En un panorama donde las lesbianas siguen siendo anecdóticas o decorativas, estas novelas construyen referentes necesarios, potentes y políticos. Porque si no nos vemos, no existimos. Y si lo que vemos no nos representa, seguimos siendo espectadoras de la historia de otras. (+ Chicas siento cortaros el rollo…: ETS)

    La revolución también empieza por imaginar. Y Clamworld lo hace sin concesiones.

  • La perfección no existe, y sin embargo, nos han convencido de que debemos alcanzarla. ¿Pero perfección respecto a qué? ¿A quién? La respuesta es siempre la misma: un ideal arbitrario, cambiante y, sobre todo, rentable. La sociedad de consumo ha hecho de la perfección un producto más. Nos vende cuerpos moldeados, rostros congelados, pieles irreales. Y lo más perverso: nos convence de que podemos —y debemos— comprarla. La cirugía estética, los filtros, las dietas extremas… todo responde a un modelo artificial que solo beneficia a quien lo impone. Perseguir esa perfección no es empoderamiento, es sometimiento. Porque cuando crees que no vales tal como eres, siempre hay alguien dispuesto a venderte la solución. Y eso, también, es esclavitud. (+ La estupidez del edadismo)

  • La independencia emocional es una pieza clave de para una vida plena, pero la sociedad de consumo se encarga de debilitarla a cada paso. Nos bombardean con mensajes que nos empujan a depender: de una pareja, de un objeto, de una validación externa. Se nos enseña a necesitar, no a sostenernos. Sin embargo, la verdadera felicidad nace cuando dejamos de buscar fuera lo que ya habita dentro. Ser emocionalmente autónomas no es cerrarse al amor, sino vivirlo sin miedo a perderse en él. En una cultura que se alimenta de carencias, apostar por la autosuficiencia afectiva es un acto de resistencia. Y, quizás, el mayor acto de amor propio. (+ La seducción del «no»: por qué el rechazo nos atrae)

  • En Clamworld, ser madre lesbiana es un acto celebrado, libre de juicios, donde la maternidad fluye sin cuestionamientos sociales ni estructuras patriarcales. No hay necesidad de explicar, justificar o esconder el modelo familiar: las hijas nacen en una sociedad que honra la diversidad afectiva desde el origen. En contraste, en el mundo real, muchas madres lesbianas enfrentan aún prejuicios, trámites humillantes y una constante sensación de tener que “demostrar” su validez como familia. El amor existe en ambos mundos, pero mientras en Clamworld florece sin obstáculos, aquí sigue abriéndose paso entre burocracia, discriminación y miedo. Esa diferencia marca no solo la experiencia de criar, sino también la forma en que nos permitimos imaginar futuros posibles. (+ Son cosas de la tribu)

  • El peso de la tra(d)ición no siempre se percibe a primera vista. A menudo, la homofobia más cruel no viene de fuera, sino que se internaliza, se acomoda en nuestros pensamientos y hábitos, disfrazada de prudencia o sentido común. Aprendemos desde pequeñas a desconfiar de lo que somos, a medir nuestros gestos, a corregir nuestras palabras. Y en ese proceso —casi siempre inconsciente— traicionamos nuestro deseo, nuestra forma de amar, de imaginar, de existir. Es una tra(d)ición que se transmite sin querer, y cuya ruptura requiere un esfuerzo enorme de autoconciencia y valentía. Pensar en clave LGTBIQ+ no es fácil: implica revisar incluso nuestras certezas más íntimas. Pero solo desde ahí puede surgir una libertad real, incómoda y luminosa. (+ Dependencia emocional: cuando el amor se convierte en autoabandono)

  • Y mucho menos cuando decides crear un mundo que desafía lo establecido, que incomoda, que provoca. Clamworld nació del deseo de imaginar una realidad donde las mujeres no solo sobreviven, sino que gobiernan, crean, deciden. Escribir esta novela fue recorrer pasillos oscuros de dudas, pero también abrir puertas a la imaginación más libre y luminosa. A veces, mientras teclean los dedos, tiemblan las certezas. Pero cada palabra que lucha por existir es también una forma de resistencia. Hoy, ver cómo lectoras diversas abrazan este universo me confirma que vale la pena narrar desde los márgenes. Porque ahí, justo ahí, es donde se empieza a escribir el centro del futuro. (+ Pero luego hay que valer)